Artículo “Identificando a los protagonistas: : el mapeo de actores como herramienta para el diseño y análisis de políticas públicas”.

Los mapeos de actores suelen considerar a todas las poblaciones concernidas de una política pública, desde las entidades y organizaciones más representativas, hasta los ciudadanos más desprevenidos.

Las políticas públicas son los instrumentos políticos con los que gobiernos y sociedades intentan modificar la realidad para resolver un problema público. Se sustentan en la consideración de la posibilidad de cambiar el mundo, sobre todo, en que las decisiones y acciones de las poblaciones y grupos que pueden estar ocasionando el problema, sea diferente. Éste énfasis en la importancia de las personas, organizaciones y entidades en la comprensión de los problemas públicos y en su eventual resolución a través de la implementación de la política pública, señala la importancia que para la disciplina tienen lo “actores concernidos”. Esto es, todos los personajes que son relevantes en un escenario social específico.

Este artículo revisa el valor que para el proceso de política pública (Agenda, diseño, implementación, evaluación) tienen las herramientas de mapeo de actores. En particular, reconoce el valor diagnóstico de estas aproximaciones y también, la posibilidad de que se conviertan en sí mismas en herramientas de movilización política para quienes pueden apoyar un proceso de política pública. El artículo revisa tres casos de utilización de metodologías de mapeo de actores en Medellín y Antioquia y señala algunos aprendizajes generales sobre su utilización.

Capítulo “La Política Pública de Cultura Ciudadana de Medellín: Retos y perspectivas locales de la gestión del cambio cultural”.

Las calles de Medellín, una vista aérea en el Centro de la ciudad.

¿Podemos cambiar el mundo? No es una pregunta retórica, puede resultar empalagosa, pero su respuesta es necesaria. Ahora, digamos que cambiar el mundo en este caso es una visión amplia de la posibilidad de ajustar un poco la realidad, de resolver los problemas cotidianos que enfrentan las personas en sus vidas y que se convierten en el objeto de estudio e intervención de las políticas públicas. La sociedad busca constantemente alternativas para resolver sus problemas públicos, discute su relevancia, sus causas y efectos y la urgencia de su intervención e incluso intenta acordar las formas de su implementación.

Entre 2017 y 2019 la Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín asumió ese reto particular que es adelantar un proceso de diseño de una política pública para abordar asuntos de transformación cultural y cambio social. La política pública de Cultura Ciudadana de Medellín incluyó docenas de espacios de socialización, recolección de información cuantitativa y cualitativa para levantar un diagnóstico de los problemas comportamentales y de cultura cívica de la ciudad; asimismo, realizando una revisión detallada de las apuestas conceptuales para entender las implicaciones del enfoque de cultura ciudadana como política pública y las pistas que las teorías del reconocimiento y las normas sociales podían aportarle. Finalmente, construyendo una propuesta de alternativas de solución y diseñando un plan de acción y de seguimiento e implementación para que sus acciones pudieran “salir a la calle”. En esencia, buscar “cambiar el mundo”.

Este capítulo del libro de presentación de la política pública recoge con algo más de detalle los objetivos y el proceso de su construcción. Revisa también los retos a los que se enfrentaría en su implementación e intenta plantear algunos elementos comunes a los retos que una política pública de esta naturaleza (cambio social y transformación cultural) enfrenta en los entornos locales.

Artículo “¿Primero yo, luego los míos y de último los otros? Confianza y acción colectiva: retos y políticas públicas”.

Una conversación de todos los días en un parque de Medellín.

La confianza, nos dicen autores como Francis Fukuyama, Robert Putman, Elinor Ostrom o Juan Camilo Cárdenas, es el aceite de las relaciones sociales. En su ausencia (o frente a una distribución inconveniente) resolver conflictos, cumplir normas, movilizar voluntades ciudadanas, emprender negocios, organizar partidos políticos, entre otras actividades cotidianas y sustanciales, son mucho más difícil, cuando no imposibles. Así, las sociedades con altos niveles de confianza interpersonal (la que sentimos por “los demás”) suelen tener mejor desempeño en asuntos como transparencia, desarrollo económico, calidad democrática, progreso educativo, y así. La confianza no solo parece ser ingrediente de cosas buenas, sino, causa y efecto de un ecosistema social incluyente y pacífico; elemento fundamental de las democracias liberales modernas.

De ahí la importancia de entender mejor cómo se reproduce o destruye la confianza y las relaciones que establece con procesos asociados a problemas públicos actuales. Ese es precisamente el objetivo del artículo “¿Primero yo, después los míos y de últimos los otros? Confianza y acción colectiva: Retos y políticas públicas”, revisar la discusión sobre las definiciones del concepto de confianza y mirar su utilidad frente al cumplimiento de normas y la seguridad en una agenda de política pública. El artículo es una co-autoría de los profesores Adolfo Eslava, Andrés Preciado, Andrés Tobón y yo.