Capítulo “La cultura ciudadana como proyecto ciudadano”.

Un taller de cocreación ciudadana dirigido por el equipo del Laboratorio de Cultura Ciudadana de Medellín.

¿Se puede pensar en la cultura ciudadana como un proyecto que pueda vivir sin la participación, agencia e incluso protagonismo de la ciudadanía? No. Y aunque esa respuesta no es ni novedosa ni arriesgada, tiene profundas implicaciones sobre el diseño de políticas públicas, escenarios de participación y estrategias que busquen, precisamente, resolver problemas públicos desde el enfoque de cultura ciudadana.

En 2016 nació el Laboratorio de Cultura Ciudadana de Medellín, un proyecto en asocio entre la Alcaldía de Medellín y la Universidad EAFIT, para gestionar conocimiento, experimentar acciones y generar escenarios de intercambio de ideas sobre las agendas de transformación cultural de la ciudad. Su primera publicación de resultados de trabajo, “Pensar y construir el territorio desde la cultura“, presentaba los avances sobre estas tareas y las perspectivas que el trabajo sobre cultura ciudadana señalaba en Medellín.

El libro incluye un capítulo de mi autoría (más es la introducción, pero llamémosle así), que reflexiona precisamente sobre los escenarios y las formas en las que se puede ampliar la conversación sobre cultura ciudadana a la ciudadanía y el rol que en esa misión cumpliría ese por entonces novedoso escenario del Laboratorio de Cultura Ciudadana. Aquí pueden leer ese capítulo/introducción:

Entrevista sobre cultura ciudadana con “C3- Colegio de Ciencias del Comportamiento”.

El pasado 14 de septiembre conversé con Carlos Naranjo de C3-Colegio de de Ciencias del Comportamiento sobre cultura ciudadana, la emergencia del COVID-19 y las perspectivas de cambio e intervención que el enfoque puede señalar para gobiernos y organizaciones. Aquí pueden ver la conversación completa:

Ingenieros de lo invisible.

Con meditación, oración y yoga, miembros del ESMAD en Medellín están  aprendiendo el manejo de sus emociones | Minuto30.com
Una imagen de la sesión de Yoga con agentes del ESMAD.

La semana pasada, mientras el país intentaba encontrarle sentido a los abusos policiales que produjeron al menos doce muertos y más de un centenar de heridos durante las protestas nacionales por la muerte del abogado Javier Ordóñez, precisamente, durante un procedimiento de la Policía, la Alcaldía de Medellín presentaba con algo de orgullo un proceso de meditación y regulación de emociones adelantado unos días atrás con miembros del ESMAD (Cuerpo Anti-disturbios).

La publicación fue recibida -cuando menos- con “escepticismo” en las redes sociales. Ahora, más allá de la impertinencia (porque era un mal momento para estar sacando pecho por acciones de gobierno), la dureza de las respuestas de las personas se podrían explicar en dos posiciones principalmente: La primera duda de la efectividad de este tipo de intervenciones y procesos, la segunda lo asocia a “la cultura ciudadana de Mockus”, sugiriendo de manera injusta que era algo que aunque llamativo, sería inútil.

Al respecto, vale la pena señalar que la utilización de aproximaciones poco ortodoxas para tratar asuntos de reforma policial no son tan extraños como parecen, desde el replanteo del trabajo en gestión humana de la fuerza, la utilización de economía del comportamiento en su reclutamiento, usar ejercicios de Mindfulness para mejorar niveles de estrés y hacer uso del arte y la cultura como nuevo lenguaje para la relación con los ciudadanos. Pero (y este es un gran pero), el lío aquí parece ser la vinculación demasiado segura a que una única intervención de este tipo es capaz de resolver los problemas estructurales que enfrenta la Policía.

También es un error común que toda intervención o acción pública que haga uso de simbolismos, educación no formal, arte o en general, algún instrumento inesperado entre las grises y bien conocidas alternativas de intervención del Estado, es una acción de “cultura ciudadana” (Para esto, vale la pena leer el capítulo de Henry Murraín en el libro “Antípodas de la violencia” del BID). En este caso no solo no lo es porque no parece enmarcarse en el objetivo de alinear sistemas regulares, sino porque además sus promotores no lo ven de esta forma.

Así las cosas, lo del ESMAD en Medellín parece ser inconveniente por lo insuficiente, lo anecdótico, lo impertinente, no tanto porque no haga parte de las alternativas posibles, ni porque sea supuestamente “de cultura ciudadana”. Resulta fundamental que reconozcamos no solo la posibilidad de efectividad en estas acciones, sino y sobre todo, de sus limitaciones cuando no están cumpliendo el papel de acompañar ajustes estructurales.

Y es que al final ese es el problema central: Asumir que una acción pedagógica, simbólica o de intensificación en la comunicación de un día es capaz de superar problemas fundamentales del orden social. Porque, pensar que estos ejercicios, por valiosos que puedan ser cuando se hacen bien, son resolverán los profundos problemas asociados a los incentivos, la cultura organizacional y la historia de la Policía Nacional es absolutamente inocente.

Esto no es, ni mucho menos, un reniegue sobre la importancia de la acción cultural para acompañar un proceso tan relevante como la reforma policial en Colombia. Más bien, supone señalar los límites del enfoque cuando no se acompaña de otras acciones y los excesos (por defecto) de asociar cualquier cosa que nos parezca heterodoxa desde el gobierno como una acción de cultura ciudadana.

Capítulo “Confianza, normas sociales y representaciones del otro. La implementación de la estrategia de cultura ciudadana “Medellín está llena de Ciudadanos Como Vos””.

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La portada del libro, “Lo mejor de las personas. Teoría, intervención y agenda de la cultura ciudadana”.

Esta semana se publicó la versión digital de “Lo mejor de las personas: teoría, intervención y agenda de la cultura ciudadana”, este libro es producto de un trabajo conjunto entre la Universidad EAFIT y la subsecretaría de Ciudadanía Cultural de la Alcaldía de Medellín durante el 2019. El editor académico es el profesor Adolfo Eslava, que lideró un proceso muy juicioso de recolección y revisión de textos e invitación de nuevos autores para construir un acercamiento a las cuestiones conceptuales y empíricas del enfoque de cultura ciudadana.

El libro recoge así reflexiones teóricas y prácticas sobre las agendas de cambio cultural en Colombia, reuniendo textos importantes para el enfoque y experiencias significativas de su utilización. Aquí lo encuentran completo. El texto arranca con un estudio introductorio de parte del profesor Eslava, una aproximación a la preocupación por el comportamiento de la cultura ciudadana y las implicaciones abordadas desde el libro, haciendo énfasis en las perspectivas de integración de conceptos y prácticas que se verán más adelante.

Luego viene la primera sección del libro, “Teoría”, con capítulos de Antanas Mockus, Juan Camilo Cárdenas, Mauricio García Villegas y Fredy Cante. Los textos de Mockus y Cante son referencias históricas al enfoque y enmarques clásicos de su propuesta por buscar alinear los sistemas reguladores de Ley, Moral y Cultura. Cárdenas y García revisan las contribuciones del enfoque para entender y abordar el cumplimiento de normas y la agenda de construcción de paz entendida como bien universal.

La segunda sección del libro, “Implementación”, recoge tres experiencias prácticas revisadas por Javier Guillot, Alejandra Ariza, Juan Pablo Trujillo, Juan Esteban Garro, Natalia López y yo. Guillot recuerda y encuentra lecciones en las estrategias de ahorro de agua adelantadas por la primera Alcaldía de Antanas Mockus por la emergencia del embalse San Rafael en los años noventa. Ariza presenta el caso del programa “Amor no control” en el municipio de Barrancabermeja y sus efectos positivos sobre la reducción de la violencia de género. Y Trujillo, Garro, López y yo presentamos el caso de la estrategia “Medellín está llena de Ciudadanos Como Vos” y su apuesta por construir confianza interpersonal en la ciudad.

Finalmente, en “Recomendaciones”, Juan Luis Mejía, Claudia Restrepo y Federico Hoyos revisan el enfoque en clave de política pública, capital social y comunicación.El libro es un esfuerzo fundamental para comprender algunos elementos constitutivos de las agendas de cambio cultural, pero sobre todo, para poner en perspectiva su implementación y los retos que enfrentará en el futuro.

Ideas urgentes para la cultura ciudadana de la reapertura

A la calle volveremos.

Todo parece indicar que el siguiente paso en el difícil trayecto de este año, en el históricamente terrible 2020, será la reapertura de la actividad económica y social (con controles) que se empezará a adelantar en las siguientes semanas. Me refiero a Colombia, pues otros países han adelantado, con resultados dispares, sus propias reaperturas en los últimos meses. Esto nos presenta enormes retos, según el Instituto Nacional de Salud (INS) los picos de contagios en Bogotá y Medellín aún estarían por llegar, aunque sea comprensible que la ahogada economía local necesite de un poco menos de presión en las válvulas de escape. La decisión, esa mezcla entre opciones regulares y malas que suele configurar la naturaleza de las decisiones públicas, se estaba convirtiendo en inevitable luego de cinco meses de encierro.

Frente a la perspectiva de reapertura en Medellín un punto fundamental es una apuesta robusta por abordar la cultura ciudadana. Por meses, algunas propuestas tímidas han combinado mensajes públicos con activaciones e intervenciones pedagógicas. Sin embargo, hay des conexión en esos mensajes y acciones y sobre todo, algo de timidez en confiar en la importancia de los comportamientos de las personas. El protocolo de bioseguridad mejor construido y el control de las autoridades más sistemático nunca podrá reemplazar el impacto en el cuidado de los contagios del cumplimiento y la cooperación voluntaria de las personas.

Esto también supone reconocer que esa apuesta renovada y robusta por la cultura ciudadana de la pandemia supera al Estado. Necesitamos que las empresas, organizaciones, negocios y ciudadanos de a pie que regresarán a sus actividades económicas y sociales nos juntemos en este esfuerzo colectivo por seguirnos cuidando. No solo nuestra salud está en riesgo, la misma sostenibilidad de la reapertura depende de esto. Si en unos días los contagios se disparan, todas las esperanzas puestas en la reapertura para solventar los problemas económicos en los que nos encontramos habrán sido para nada.

Ahora, lo importante no solo es reconocer la relevancia de que todos pongamos en estos esfuerzos, sino, que lo hagamos desde la seguridad de contar con buenas herramientas, conocimiento y apertura para promover y cambiar comportamientos. Adelantar acciones de cultura ciudadana partiendo de lo que sabemos sobre el diseño de mensajes, ideas sobre comportamientos de cuidado, conversaciones sobre cambio cultural en estos tiempos, los mismos desafíos tempranos de reabrir ciertos sectores, el marco de trabajo en cultura ciudadana en Medellín, entre otras muchas cosas.

Si hacemos todo bien, nos puede ir mejor de lo que sugeriría el pesimismo. Pero necesitamos ayuda: Estado local, organizaciones, empresas, todo el mundo se debe alinear hacia reforzar una agenda de cultura ciudadana, y hacerlo usando el conocimiento que tenemos sobre nuestros dispositivos culturales y disposiciones comportamentales. Sin eso, nos puede ir peor de lo que señala el optimismo. O incluso, mucho peor.

Capítulo “Reglas, mesas y confianza: fortaleciendo la apuesta institucional de cultura ciudadana en Medellín”.

Una escena cotidiana en la comuna 13- San Javier en Medellín.

Durante el periodo 2016-2019 el Laboratorio de Cultura Ciudadana de Medellín adelantó investigaciones aplicadas y revisiones sistemáticas de experiencias e intervenciones en programas y acciones de cambio cultural en la ciudad. Su misión era, principalmente, acompañar las reflexiones y aproximaciones académicas de la Secretaría de Cultura Ciudadana y su subsecretaría de Ciudadanía Cultural respecto a herramientas fundamentales para abordar problemas públicos de corte comportamental. El Laboratorio, producto de una alianza entre la Alcaldía Municipal y la Universidad EAFIT produjo en el curso de su trabajo varios textos que recogían sus hallazgos y le proponían a la ciudad agendas relativas a sus preocupaciones.

En 2017 publicó el libro “Imaginarios comunes, sueños colectivos y acciones ciudadanas: Pensando Medellín en clave de cultura ciudadana, derecho a la ciudad e innovación pública”, segundo resultado de la agenda de investigación del Laboratorio, que reunía diferentes reflexiones académicas e institucionales sobre el abordaje del cambio cultural desde las intervenciones del gobierno municipal y sus conexiones con las agendas de transformación social de los territorios de Medellín desde organizaciones y grupos sociales y culturales.

En el capítulo “Reglas, mesas y confianza: fortaleciendo la apuesta institucional de cultura ciudadana en Medellín” reseño las generalidades del libro (a modo de introducción) y reviso algunos retos y oportunidades de la gestión de la cultura ciudadana en Medellín; reflexiones que vendrían muy bien durante los dos siguientes años en el proceso de formulación de la política pública de Cultura Ciudadana de Medellín.

Aquí pueden leer el capítulo:

Conversación “Cultura Ciudadana en época de pandemia” en “Tomémonos la política”.

El pasado 10 de agosto estuve conversando con Manuela Gutiérrez en su canal de “Tomémonos la política” sobre cultura ciudadana en este tiempo de pandemia. Revisamos los límites cognitivos de los mensajes, las posibilidades de promover la confianza, la solidaridad y el cumplimiento de las medidas y las pistas que desde la cultura ciudadana se puede dar a la acción pública en esta coyuntura.

Aquí lo pueden ver:

Artículo “Ciencias del comportamiento y gobernanza colaborativa: Experiencias de cultura ciudadana en Medellín, Colombia”.

Portada de la revista “European public & social innovation review”.

La innovación pública busca determinar fronteras y oportunidades de cambio en la forma como el gobierno intenta resolver problemas públicos. La innovación social asume retos similares pero sobre problemas de corte comunitario y de acción colectiva. Un puente entre ambos esfuerzos se centra en las nuevas soluciones que disciplinas asociadas a los estudios del comportamiento puede señalar para lo que son, efectivamente, viejos problemas públicos y colectivos.

Este artículo, escrito junto a Laura Gallego y Jonathan Echeverry, aborda las contribuciones a ambas perspectivas y las ejemplifica en la revisión de dos casos en los que el enfoque de cultura ciudadana sirvió como vehículo para las posibilidades de la transformación comportamental en Medellín. Así, el texto revisa los aprendizajes del programa de gestión del conocimiento “Laboratorio de Cultura Ciudadana” y el programa de construcción de confianza “Medellín está llena de Ciudadanos Como Vos”.

Aquí lo encuentran completo:

Una guía sencilla para mejores mensajes de prevención del Covid-19.

Esta pieza del gobierno irlandés es un buen ejemplo de comunicación efectiva y sencilla para esta coyuntura.

A la fecha, más de 10.000 personas han muerto y unas 300.000 se han enfermado en Colombia por el COVID-19. Es una tragedia. Y, sin embargo, los negocios reventados, las instituciones apretadas y los gobiernos locales ahogados buscan la manera de recuperar algo de normalidad; salvar algunas de las prerrogativas de la vida anterior a la pandemia, mientras se relajan algunos de los elementos de la cuarentena. Parte de lo bien que se haga esta reapertura depende de las capacidades de las organizaciones de movilizar a los ciudadanos para seguirse cuidando. Sin la draconiana cuarentena para reducir casi al máximo las interacciones, dependemos de herramientas como la pedagogía y la comunicación para promover la distancia física, el lavado de manos, el reporte de síntomas, el auto aislamiento en caso de sospecha de contagio y el uso correcto del tapabocas.

La economía del comportamiento y algunas pistas acumuladas de las acciones de cultura ciudadana nos pueden ayudar a encontrar mejores formas (al menos con más posibilidades de ser efectivas) a la hora de diseñar e implementar mensajes y acciones de cuidado. Esta es una lista, incompleta como todas, de diez consejos generales sobre cómo hacerlo. Espero que sean útiles.

1. Céntrense en mensajes de cuidado de los demás. En casi todas las encuestas hechas sobre motivaciones alrededor del mundo (y algunas en Colombia), las personas señalan que cumplen las medidas para cuidar a otros: familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo.

2. Usen mensajes sobre lo que estamos haciendo todos. Señalen que “muchos” o la “mayoría” cumplimos las medidas y seguimos las indicaciones, como efectivamente está ocurriendo. Los comportamientos dependen en ocasiones de nuestra percepción de lo que hacen los demás o creen que es importante que hagamos. Para todos es fundamental saber que otros cooperan, para querer también cooperar.

3. Definan canales y momentos en los que sus mensajes puedan funcionar mejor como recordatorios. El lavado de manos constante, el distanciamiento físico y el uso del tapabocas son comportamientos mejor delimitados por hábitos, de igual forma, la disposición a aplazamiento y la procrastinación pueden afectar que los hagamos con juicio. Un recordatorio puede ser en muchas ocasiones la diferencia entre realizarlos.

4. No se centren en el riesgo personal de contagio. Quienes tienen buena disposición de cuidado, ya lo hacen, y quienes pueden estar delimitados por un sesgo de optimismo (“a mí eso no me va a pasar”) son difíciles de asustar. De nuevo, los mensajes de cuidado mutuo y norma social pueden resultar más efectivos en esta medida.

5. Algunas piezas instructivas pueden ayudar a recodar, mientras que permiten superar barreras cognitivas sencillas. Algunos contenidos, como consejos para que las gafas no se empañen o para que las orejas no se resientan al usar la mascarilla son un buen ejemplo, también juegos más coquetos como unas instrucciones para tomarse una selfie con mascarilla. El objetivo aquí es actuar como recordatorio indirecto del comportamiento y normalizar la adhesión.

6. No subestimen los lugares y los momentos de los mensajes. Poner un instructivo sobre cómo lavarse las manos en los espejos de los baños o enviar mensajes de texto o WhatsApp cada tres horas que recuerdan hacerlo pueden tener buenos efectos en este comportamiento. De nuevo, usando el poder de los recordatorios, pero también usando asuntos como la silenciosa regulación que se produce cuando varias personas tienen la misma señal en un espacio particular.

7. Algunos mensajes y contenidos indirectos sobre la “vida en la pandemia” pueden ser el vehículo perfecto para hablar sobre los comportamientos de cuidado. Una capacitación o conversatorio sobre teletrabajo o salud mental pueden estar llenos de pequeños recordatorios; en este sentido, el objetivo es señalar lo esperables de estos comportamientos y lo generales.

8. Sin caer mucho en el pantanoso mundo de los “influenciadores”, hay que reconocer que las personas sí le hacen caso a otros que consideran relevantes para sus grupos de referencia. Busquen “influenciadores” comunitarios u organizacionales como voceros, más que gente famosa; estas personas pueden señalar tendencias, y su papel funciona mejor como referentes del cambio. De nuevo, atención a la influencia informal y cotidiana, para una persona puede ser más relevante lo que piensan sus vecinos que un cantante.

9. Referencien la información que usen, así sea algo tan sencillo como el instructivo de la puesta de la mascarilla. Hay buena ciencia detrás de la información que tenemos y una buena cita a una fuente con autoridad puede ayudar mucho. De igual forma, y pensando en el punto anterior, hay mucho por hacer en cuestiones de entender a los científicos como influenciadores.

10. Finalmente, eviten metáforas de guerras, batallas y enemigos. Céntrense en esfuerzos colectivos y logros comunes, usen el agradecimiento y el reconocimiento de lo que todos hacemos como medio para resaltar los comportamientos esperados. Pongan el énfasis en las maneras como estamos enfrentando todos esto, pero sin “victorias”.

En estas dos publicaciones pueden encontrar algunas pistas más sobre este tema:

Capítulo “Algunas ideas desde los estudios del comportamiento para entender, analizar y enfrentar la crisis del COVID-19”.

Working paper “Comunicar para transformar” – Universidad EAFIT.

Ponencia en “Educación Superior en Adicciones Módulo Central 4 ‘El rol de los medios de comunicación y Behavioural Insights'”.

El pasado 17 de julio estuve presentando una ponencia sobre el proceso de transformación cultural adelantado en la ciudad de Medellín en el marco de la estrategia “Medellín está llena de Ciudadanos Como Vos” en el módulo “El rol de los medios de comunicación y Behavioral Insights” de el programa de Educación Superior en Adicciones de la Universidad Provincial de Córdoba (Mi intervención inicia en la 1:04:00).