Conversación «Cultura Ciudadana en época de pandemia» en «Tomémonos la política».

El pasado 10 de agosto estuve conversando con Manuela Gutiérrez en su canal de «Tomémonos la política» sobre cultura ciudadana en este tiempo de pandemia. Revisamos los límites cognitivos de los mensajes, las posibilidades de promover la confianza, la solidaridad y el cumplimiento de las medidas y las pistas que desde la cultura ciudadana se puede dar a la acción pública en esta coyuntura.

Aquí lo pueden ver:

Artículo «Ciencias del comportamiento y gobernanza colaborativa: Experiencias de cultura ciudadana en Medellín, Colombia».

Portada de la revista «European public & social innovation review».

La innovación pública busca determinar fronteras y oportunidades de cambio en la forma como el gobierno intenta resolver problemas públicos. La innovación social asume retos similares pero sobre problemas de corte comunitario y de acción colectiva. Un puente entre ambos esfuerzos se centra en las nuevas soluciones que disciplinas asociadas a los estudios del comportamiento puede señalar para lo que son, efectivamente, viejos problemas públicos y colectivos.

Este artículo, escrito junto a Laura Gallego y Jonathan Echeverry, aborda las contribuciones a ambas perspectivas y las ejemplifica en la revisión de dos casos en los que el enfoque de cultura ciudadana sirvió como vehículo para las posibilidades de la transformación comportamental en Medellín. Así, el texto revisa los aprendizajes del programa de gestión del conocimiento «Laboratorio de Cultura Ciudadana» y el programa de construcción de confianza «Medellín está llena de Ciudadanos Como Vos».

Aquí lo encuentran completo:

Una guía sencilla para mejores mensajes de prevención del Covid-19.

Esta pieza del gobierno irlandés es un buen ejemplo de comunicación efectiva y sencilla para esta coyuntura.

A la fecha, más de 10.000 personas han muerto y unas 300.000 se han enfermado en Colombia por el COVID-19. Es una tragedia. Y, sin embargo, los negocios reventados, las instituciones apretadas y los gobiernos locales ahogados buscan la manera de recuperar algo de normalidad; salvar algunas de las prerrogativas de la vida anterior a la pandemia, mientras se relajan algunos de los elementos de la cuarentena. Parte de lo bien que se haga esta reapertura depende de las capacidades de las organizaciones de movilizar a los ciudadanos para seguirse cuidando. Sin la draconiana cuarentena para reducir casi al máximo las interacciones, dependemos de herramientas como la pedagogía y la comunicación para promover la distancia física, el lavado de manos, el reporte de síntomas, el auto aislamiento en caso de sospecha de contagio y el uso correcto del tapabocas.

La economía del comportamiento y algunas pistas acumuladas de las acciones de cultura ciudadana nos pueden ayudar a encontrar mejores formas (al menos con más posibilidades de ser efectivas) a la hora de diseñar e implementar mensajes y acciones de cuidado. Esta es una lista, incompleta como todas, de diez consejos generales sobre cómo hacerlo. Espero que sean útiles.

1. Céntrense en mensajes de cuidado de los demás. En casi todas las encuestas hechas sobre motivaciones alrededor del mundo (y algunas en Colombia), las personas señalan que cumplen las medidas para cuidar a otros: familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo.

2. Usen mensajes sobre lo que estamos haciendo todos. Señalen que “muchos” o la “mayoría” cumplimos las medidas y seguimos las indicaciones, como efectivamente está ocurriendo. Los comportamientos dependen en ocasiones de nuestra percepción de lo que hacen los demás o creen que es importante que hagamos. Para todos es fundamental saber que otros cooperan, para querer también cooperar.

3. Definan canales y momentos en los que sus mensajes puedan funcionar mejor como recordatorios. El lavado de manos constante, el distanciamiento físico y el uso del tapabocas son comportamientos mejor delimitados por hábitos, de igual forma, la disposición a aplazamiento y la procrastinación pueden afectar que los hagamos con juicio. Un recordatorio puede ser en muchas ocasiones la diferencia entre realizarlos.

4. No se centren en el riesgo personal de contagio. Quienes tienen buena disposición de cuidado, ya lo hacen, y quienes pueden estar delimitados por un sesgo de optimismo (“a mí eso no me va a pasar”) son difíciles de asustar. De nuevo, los mensajes de cuidado mutuo y norma social pueden resultar más efectivos en esta medida.

5. Algunas piezas instructivas pueden ayudar a recodar, mientras que permiten superar barreras cognitivas sencillas. Algunos contenidos, como consejos para que las gafas no se empañen o para que las orejas no se resientan al usar la mascarilla son un buen ejemplo, también juegos más coquetos como unas instrucciones para tomarse una selfie con mascarilla. El objetivo aquí es actuar como recordatorio indirecto del comportamiento y normalizar la adhesión.

6. No subestimen los lugares y los momentos de los mensajes. Poner un instructivo sobre cómo lavarse las manos en los espejos de los baños o enviar mensajes de texto o WhatsApp cada tres horas que recuerdan hacerlo pueden tener buenos efectos en este comportamiento. De nuevo, usando el poder de los recordatorios, pero también usando asuntos como la silenciosa regulación que se produce cuando varias personas tienen la misma señal en un espacio particular.

7. Algunos mensajes y contenidos indirectos sobre la “vida en la pandemia” pueden ser el vehículo perfecto para hablar sobre los comportamientos de cuidado. Una capacitación o conversatorio sobre teletrabajo o salud mental pueden estar llenos de pequeños recordatorios; en este sentido, el objetivo es señalar lo esperables de estos comportamientos y lo generales.

8. Sin caer mucho en el pantanoso mundo de los “influenciadores”, hay que reconocer que las personas sí le hacen caso a otros que consideran relevantes para sus grupos de referencia. Busquen “influenciadores” comunitarios u organizacionales como voceros, más que gente famosa; estas personas pueden señalar tendencias, y su papel funciona mejor como referentes del cambio. De nuevo, atención a la influencia informal y cotidiana, para una persona puede ser más relevante lo que piensan sus vecinos que un cantante.

9. Referencien la información que usen, así sea algo tan sencillo como el instructivo de la puesta de la mascarilla. Hay buena ciencia detrás de la información que tenemos y una buena cita a una fuente con autoridad puede ayudar mucho. De igual forma, y pensando en el punto anterior, hay mucho por hacer en cuestiones de entender a los científicos como influenciadores.

10. Finalmente, eviten metáforas de guerras, batallas y enemigos. Céntrense en esfuerzos colectivos y logros comunes, usen el agradecimiento y el reconocimiento de lo que todos hacemos como medio para resaltar los comportamientos esperados. Pongan el énfasis en las maneras como estamos enfrentando todos esto, pero sin “victorias”.

En estas dos publicaciones pueden encontrar algunas pistas más sobre este tema:

Capítulo “Algunas ideas desde los estudios del comportamiento para entender, analizar y enfrentar la crisis del COVID-19”.

Working paper “Comunicar para transformar” – Universidad EAFIT.

Ponencia en «Educación Superior en Adicciones Módulo Central 4 ‘El rol de los medios de comunicación y Behavioural Insights'».

El pasado 17 de julio estuve presentando una ponencia sobre el proceso de transformación cultural adelantado en la ciudad de Medellín en el marco de la estrategia «Medellín está llena de Ciudadanos Como Vos» en el módulo «El rol de los medios de comunicación y Behavioral Insights» de el programa de Educación Superior en Adicciones de la Universidad Provincial de Córdoba (Mi intervención inicia en la 1:04:00).

Participación en «Concervezatorio» | «Hablemos de derechos, ley seca y cultura ciudadana».

El pasado 4 de julio estuve conversando con el panel del «Concervezatorio» sobre las implicaciones de las medidas de Ley Seca y toque de queda en Colombia; hablamos sobre limites normativos, defensa de libertades individuales y posibilidades desde la cultura ciudadana.

Capítulo «La Política Pública de Cultura Ciudadana de Medellín: Retos y perspectivas locales de la gestión del cambio cultural».

Las calles de Medellín, una vista aérea en el Centro de la ciudad.

¿Podemos cambiar el mundo? No es una pregunta retórica, puede resultar empalagosa, pero su respuesta es necesaria. Ahora, digamos que cambiar el mundo en este caso es una visión amplia de la posibilidad de ajustar un poco la realidad, de resolver los problemas cotidianos que enfrentan las personas en sus vidas y que se convierten en el objeto de estudio e intervención de las políticas públicas. La sociedad busca constantemente alternativas para resolver sus problemas públicos, discute su relevancia, sus causas y efectos y la urgencia de su intervención e incluso intenta acordar las formas de su implementación.

Entre 2017 y 2019 la Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín asumió ese reto particular que es adelantar un proceso de diseño de una política pública para abordar asuntos de transformación cultural y cambio social. La política pública de Cultura Ciudadana de Medellín incluyó docenas de espacios de socialización, recolección de información cuantitativa y cualitativa para levantar un diagnóstico de los problemas comportamentales y de cultura cívica de la ciudad; asimismo, realizando una revisión detallada de las apuestas conceptuales para entender las implicaciones del enfoque de cultura ciudadana como política pública y las pistas que las teorías del reconocimiento y las normas sociales podían aportarle. Finalmente, construyendo una propuesta de alternativas de solución y diseñando un plan de acción y de seguimiento e implementación para que sus acciones pudieran «salir a la calle». En esencia, buscar «cambiar el mundo».

Este capítulo del libro de presentación de la política pública recoge con algo más de detalle los objetivos y el proceso de su construcción. Revisa también los retos a los que se enfrentaría en su implementación e intenta plantear algunos elementos comunes a los retos que una política pública de esta naturaleza (cambio social y transformación cultural) enfrenta en los entornos locales.

Capítulo «Un juego de espejos: Normas sociales, influencia social y cultura ciudadana en Medellín».

Unas semanas atrás compartí por aquí los libros que recogían la experiencia de la estrategia de transformación cultural «Medellín está llena de Ciudadanos Como Vos»; estos fueron parte del esfuerzo divulgativo, pero paralelo a estas publicaciones, el equipo que trabajó en este programa realizó varias publicaciones académicas que recogían el soporte conceptual y los hallazgos disciplinares de lo que «Ciudadanos» venía haciendo. En el 2018, Natalia López, Juan Esteban Garro y Juan Pablo Trujillo, parte del equipo de la estrategia, y yo, publicamos un capítulo en el libro «Cultura Ciudadana: Reflexiones y experiencias de ciudad», editado por la Universidad EAFIT y el Municipio de Medellín, que buscaba precisamente reunir las ideas sobre normas sociales, ignorancia pluralista, influencia social y cambio culturales que enmarcaban las acciones del programa.

El capítulo aborda el marco teórico de «Ciudadanos», pero también recoge algunos hallazgos iniciales de su implementación (en el momento de publicación llevaba unos ocho meses) y algunas de las perspectivas de su revisión y replicabilidad. Resulta una lectura relevante para quienes trabajan usando la teoría de las normas sociales y la cultura ciudadana y presenta claridades importantes sobre mecanismos de diseño de intervenciones y acciones públicas en cambio social.

Pueden descargar el capítulo complejo aquí:

Pensar y recordar una estrategia de cultura ciudadana: Los libros de «Medellín está llena de Ciudadanos Como Vos».

La Tienda de la Confianza fue uno de los principales experimentos sociales adelantados por «Medellín está llena de Ciudadanos Como Vos». En la foto, en la Plaza Botero.

En abril de 2018 la Secretaría de Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Medellín le presentó a la ciudad la estrategia de transformación cultural «Medellín está llena de Ciudadanos Como Vos». El programa era un esfuerzo bastante importante, planeado e implementado desde la Subsecretaría de Ciudadanía Cultural, que tenía como objetivo mejorar la percepción que las personas tienen de los demás; esto es, construir confianza. A través de información pública, experimentos sociales y escenarios de conversación y reflexión, «Ciudadanos» utilizó la teoría de las normas sociales y los aprendizajes sobre influencia social para adelantar ejercicios como la «Tienda de la Confianza», «El Bus de la Confianza», la entrega de «Fotocultas» y «Cultas», entre otros.

La estrategia logró resultados muy importantes en términos de reconocimiento ciudadano y movimiento en medios de comunicación, pero sobre todo, fue apropiado por muchos ciudadanos que replicaron sus experimentos y métodos de enmarque a mensajes para trabajar en cultura ciudadana. Además, evaluaciones adelantadas a finales de 2019 sobre sus efectos en las percepciones ciudadanas encontraron muy buenos resultados en su capacidad para construir confianza interpersonal y otros indicadores asociados al comportamiento de las personas.

Por eso misma época, el equipo de la estrategia construyó tres publicaciones para recoger las generalidades del programa, buscando que pudieran ser material de consulta y referencia, de pretensión divulgativa, esas tres publicaciones, se encuentran a continuación:

  • Pensar Ciudadanos: la publicación que recoge los elementos conceptuales y el soporte teórico y estratégico de «Ciudadanos».
  • Así fue como lo hicimos: la publicación que recoge las acciones específicas adelantadas, su soporte, explicación y aproximación metodológica.
  • Vos elegís tu propia aventura: la publicación que recoge un ejercicio de aventura crónica recorriendo diferentes historias que la estrategia contó y reconoció durante su implementación.